La
vida, la vida, la vida… Si ustedes supieran qué es la vida… Ah… No se hagan los
tontos. Ustedes también forman parte de este circo, de esta cárcel de penumbra
y brío, ¡De este asombroso espectáculo! Festival… Donde nada el casual, sino
causal… También tienen mil caras. ¿Me equivoco? Falsas sonrisas, lágrimas de
cocodrilo, satíricas catarsis… A algunos se les da mejor que a otros, sí; pero
al fin y al cabo, todos somos actores. Actores, en nuestras propias vidas,
porque la vida… ¡Ah! ¡La vida! La vida es un gran teatro de hipócritas que sólo
afirman y niegan, una gran obra en la que no se permiten ensayos… y en la que
en cualquier momento se apagarán las luces… se bajará el telón… y… ¡Fin de la
función! (Ríe mientras hace diversas
reverencias) ¿No aplauden?... A la mayoría de ustedes tampoco les
aplaudirán. Nadie gritará: ¡BRAVO!; No reirán los chiquillos y cuchichearán la
viejas. No habrá críticos que juzguen en primera fila ni gente interesada que
os lea luego en el periódico. Probablemente muráis en un mero suspiro de la
sociedad, en una memoria de la que ya nadie se acuerda…
Porque
la vida, querido público, la vida es puro teatro.

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