miércoles, 28 de marzo de 2012

Pequeñas Joyas.

-¿Más allá de los sueños?

-Más allá de cualquier cosa.

-¿De nuestros sueños, mamá?

-De los tuyos, de los míos… ¡De los del mismísimo demonio!

-Más allá de los sueños…

-Utopía, amor mío.

Una pared. Albura. Un crío que ríe. Colores, pintura. Un dedo. Una norma casual. El uno travieso, la otra da igual. Risa. Risas. Más risas. Ella lo observa. Él no tiene prisa. El tiempo que corre. Fantasías que vuelan. Tres soles. Dos lunas. Bosques que hielan. Vivos azules en aguas intensas. Sirenas. Marinos. Monstruos. Nereidas. Un barco. Un hombre valiente, osado. Las aguas serenan. Tierra ha pisado. Príncipe. Rana. Un beso de princesa. Mustia despedida con grata promesa. Un brujo loable. El reino sanó. Siempre alguien que dice: “Qué típico, ¿No?” -Hombres- Pensó. Espera en la ventana. Espera… Espera… Prefería a la rana. L.E.T.R.A.S. Palabras. De libros aprendo. Acotaciones que guían. (Sigue leyendo) Un niño de cristal. Un zapato de madera. Escamas doradas. Plantas trepaderas. Un, dos, tres… ¿Metros de barba? ¡Cortadme las puntas! (Casi la dejan calva) ¡Feliz no cumpleaños! ¿Lo sabéis con certeza? Rumbo a Nunca Jamás. ¡¡Que le cooorten la cabeza!! Dragones, mazmorras, un hechizo infernal. El típico listo que cuenta el final. Migas de pan, casas de golosina. ¡Dulces! ¡Azúcar! ¡Chocolatinas! Un estómago ruge. Agua su boca. Para. Piensa -¿De merienda hoy qué toca?- Vuelve a posar su dedo en el tabique. Se muerde la lengua. Encoje el meñique. Traza una raya. ¡Qué digo! ¡¿Qué raya?! La noble varita de un mago que ensaya. La bárbara espada de un fiero espartano. Una mágica escoba. Un tieso gusano. Cabellera de cometa. Mástil de barco. Tronco. Torre. La cuerda de un arco. Tres gustosos deseos que no merecéis. ¿Hacerle eco al genio? Ni lo penséis… seis… seis… ¡No! ¡No lo hagas! ¡No invoques al demonio! ¡MIEDO! ¡PAVOR! ¡Aquí faltan unicornios! Bate sus alas. Fastuosa. Embriagada. ¡Polvos de estrella! ¿No crees en la hadas? ¡Báculos! ¡Perlas! ¡Gigantes! ¡Él sube! ¡Las mil y una noches! Dar forma a las nubes. Duendecillos que juegan en cada esquina. Se para a pensar. ¿Pensar? ¡Imagina! Patas de palo. Garfios. Petacas. ¿El cielo es azul? ¡Te cambio la vaca! Armoniosos acordes de algún trovador. Habichuelas que carecen de valor. El doble sentido en dulces melodías. Sombras en la noche que hacen compañía. El Silencio cantaba. Su madre interrumpió. “¡A merendar, Carlos!” desde la puerta ordenó. ¡Susto! ¡Temor! ¡Turbación! El niño se gira esperando un sermón. Ella sonríe. Él sonríe tranquilo. Tentando se vuelve a girar con sigilo. Brazos en jarras. Miradas honestas. Ufano observa su obra maestra. “Mira, mamá”. Mamá está soñando. Líquida conmoción de sus ojos brotando. Volver a la infancia. Sueños se mecieron. Dar las libertades que a ella no le dieron. El niño sonríe. Ella ríe otra vez. -Más allá de los sueños- Érase una vez…

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